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  • moneda Rupia
  • idioma oficial Divehi
  • capital Malé
  • huso horario UTC +05:00
  • clima Monzónico
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Conoce Maldivas a través de nuestras experiencias

Maldivas, un paraíso único

Caminar sobre las arenas blancas de cualquiera de sus islas, es, en sí mismo, un placer… Playas, las mejores del Mundo, y senderos, sobre los que abandonar tus zapatos y sus suelas, para andar descalzo durante el resto de tu estancia. ¿Vienes con nosotros?

Información general

Es un placer pasear por las adoquinadas calles de la capital, mezclándote con la gente, los mercaderes, los estudiantes en sus blancos e impolutos uniformes escolares, los pescadores de marisco en el puerto,…

Nadar en sus permanentemente prístinas aguas y, con la cabeza bajo las mismas, deleitarte con sus multicolores jardines de coral, hace que tenga todo el sentido haber volado hasta el Océano Índico. Déjate acompañar por cangrejos ermitaños, abanicos, estrellas y esponjas de mar.

Agárrate a un neumático inflado con aire, y tírate a una laguna azul turquesa, junto con decenas de niños que juegan con lo mismo.

Encarámate a la elevada proa de un dhoni, la lancha a motor, que, traqueteante, te llevará de isla a isla.

O hazlo en velero, para sólo escuchar el murmullo de las olas.

Si te lanzas al buceo, en el Maldive Victory, barco naufragado, se refugian enormes bancos de peces: atunes, peces ardilla, bacalaos, pargos, meros,…

Aletea, cuando se te corte la respiración al aparecer, en el azul, de la nada, a pocos metros de ti, la descomunal anatomía de un inofensivo tiburón ballena.

Los taxis son hidroaviones, y es indescriptible la belleza que se puede disfrutar desde el aire, simplemente con un desplazamiento para llegar a tu hotel,… de las lagunas, islas y atolones coralinos,...

Coge tu tabla de surf, para sentir tumbado, de pie, o al caerte, que el agua siempre está caliente en Maldivas.

Rema con un Kayak, y piérdete por los bajos, por las calas,…

Baila al ritmo del Bodu Beru, si lo puedes mantener hasta el final.

Y, si no quieres moverte, con sentarte bajo una palmera, o el techo de paja de tu bungalow sobre el mar, y mirar a tu alrededor, tal vez tengas más que suficiente para ser feliz.

Antes de viajar

Para llegar a Maldivas, aterrizarás en el aeropuerto internacional de Malé. Una vez allí tendrás que desplazarte, en dhoni (un barco a motor o de vela tradicional), o en taxi aéreo (hay 6 aeropuertos en todo el páis) o hidroavioneta (Twin Otter), a tu hotel.

Si, en vez de relajarte en tu islote elegido, vas a moverte por el archipiélago, habla con tu agencia de viajes en España. Si eres más aventurero, negocia con el conductor/propietario del dhoni antes de alquilarlo. Una buena idea es apalabrar varios trayectos para toda tu estancia, y conseguir así globalmente un mejor precio; o contratar, ya desde tu origen, dicho servicio.

En Navidad y Año Nuevo, se suelen poner los precios por las nubes, y se exige una estancia mínima de 10 días. Lo mismo ocurre en Semana Santa y en Agosto (durante las vacaciones europeas).

La visibilidad media en sus aguas cristalinas es de 30 metros, su temperatura es cálida durante todo el año, y los centros turísticos ofrecen escuelas de submarinismo con instructores. Es el momento de practicar este deporte; no tardes en reservar un curso o unas inmersiones.

La mayoría de los hoteles tienen sus propios arrecifes a pocos metros. Obviamente, no toques los corales; los dañarías irremediablemente y, por otra parte, pueden ser peligrosos para ti (algunos están afilados o son venenosos).

Si sales a mar abierto, no olvides bucear siempre con un compañero.

Maldivas es un estado 100% musulmán suní, pese a sus orígenes budistas y la influencia del hinduismo. La cerveza no tiene alcohol, y recuerda: está absolutamente prohibido bañarse desnudo.

La comida en Maldivas es picante (aunque menos que en sus vecinos continentales). Este destino es un acierto para tu estómago, si te gusta el marisco, porque es excepcional. Y hay algunos platos que deberás probar: Garudhiya (sopa de pescado con cebolla y limón), las Kavaabu (croquetas de atún), los Keemia (rollitos rebozados y fritos de pescado),…

Para comunicarte, el inglés es hablado y entendido perfectamente por los empleados de los hoteles. Si tú no lo dominas, tal vez comprendas el italiano (que hablan en ocasiones también; debido a que Italia, desde hace muchos años, es uno de sus principales mercados)

Lleva ropa ligera, de algodón o lino; en todo el archipiélago hace calor durante todo el año.

Motivos para visitar Maldivas

El buceo o, sencillamente, hacer snorkel en Maldivas es un privilegio soñado para los amantes de los mundos subacuáticos. Los atolones y arrecifes de este país dan cobijo a más de 700 especies de peces, y, si vas a mar abierto, te cruzarás con tiburones nodriza, tortugas, mantas, rayas, tiburones ballena, morenas, peces martillo,… “Imperdibles”, los corales en el Atolón de Addu y la Isla de Gan.

Nunca un balneario en tu hotel tuvo una ubicación más privilegia, frente al azul turquesa del Océano Índico, y a una de las puestas de Sol más bellas que jamás disfrutaste. Será una sesión de baños o masajes al alcance de muy pocos.

En una excursión corta, divisar delfines, o incluso zambullirte con ellos. O, al sur del atolón de Ari, intentarlo junto a un inmenso y dócil tiburón ballena (10 metros de animal que -quédate tranquilo- sólo se alimenta de plancton). O, si eres un buceador experto y, a la vez, valiente, codéate con un banco de tiburones martillo, en Hammerhead Point, en el Atolón Rasdhoo.

Al llegar a una de las llamadas “islas habitadas”, te recibirán siempre ofreciéndote Bis Hulavuu (un pastel frío de azúcar, mantequilla y huevos), y palparás la realidad de Maldivas más allá de los resorts.

No te pierdas un espectáculo tradicional de Bodu Beru; Tambores y bailarines, aumentando progresivamente de ritmo, haciendo crecer el tempo y el compás, hasta convertirlo en un frenesí atronador.

Moverte en Kayak entre embarcaderos, playas, calas o arrecifes. O practicar un surf de los memorables en las olas que se producen de Marzo a Octubre.

Conoce el pasado budista y las raíces islámicas posteriores del archipiélago, visitando el Museo Nacional de Malé, en el antiguo Palacio Presidencial.

Malé alberga también la Gran Mezquita, de enorme cúpula dorada, que “protege” mercados, callejuelas, salones de té y “short eats”, y el trasiego de dhonis y barcas en el paseo marítimo.

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