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Conoce Malasia a través de nuestras experiencias

Malasia. vida en todos los sentidos

Abanico de diversidad de espacios naturales, étnicos, culturales y gastronómicos, difícilmente superables por otro destino.

Información general

Malasia es un “país de 2 países”, divididos y distanciados por el mar. La Malasia peninsular (continental) y la Malasia de la Isla de Borneo. En muchos aspectos son 2 microcosmos distintos, aunque pertenecen al mismo gobierno. Poder visitar ambas zonas es un privilegio, que requiere de tiempo, ya que las dos tienen muchísimo que ofrecer.

En el continente, las influencias chinas, indias, malayas y europeas, se respiran en forma de especias y aromas orientales, se paladean en platos cocidos, fritos u horneados en las cocinas de dichas culturas, surgen en cada rincón en las ropas, las lenguas y los modos de las personas con las que nos cruzamos, intercambiamos una sonrisa respetuosa, y, de repente, nace una conversación.

Playas de arenas y aguas prístinas, en las que sumergir cuerpo y alma, en arrecifes de coral. Los bosque primigenios de Taman Negara, paseados por un elefante. Las mil y una noches de Kuala Lumpur, Malaca, Penang,…

En Borneo, en los estados de Sabah y Sarawak, poco ha cambiado en los últimos siglos. La niebla y los inmensos árboles que te rodearán, envuelven y protegen a su vez a rinocerontes de Sumatra y orangutanes, los simios que nos precedieron e, imponente, el Monte Kinabalu da sombra y observa desde la altura.

Sus pobladores son la otra perla de esta isla, compartida también con Brunéi e Indonesia. La hospitalidad es un signo de identidad clave para los habitantes del Borneo malayo; Conviven comunalmente, en muchas de sus tribus, y su generosidad casi sonroja.

“Terima kasih” es “gracias”; Tendrás que decirlo muchas veces.

Sólo hace falta una buena organización previa, dadas las distancias y lo inaccesible de algunos de sus rincones más espectaculares, para sacar el máximo partido a tu aventura en Malasia.

Pero ya has dado el primer paso…¡Un brindis con ABC (bebida típica malaya, hecha con hielo raspado, sazonado con crema de coco) es ya el siguiente!

Antes de viajar

La temperatura diurna en Malasia ronda los 30ºC todo el año, y la alta humedad es continua. Los Monzones se producen (en la costa Este de la Malasia continental y en el lado occidental de Sarawak) de Diciembre a Febrero. De Marzo a Junio, la lluvia y la humedad bajan de intensidad, aunque se pueden producir repentinos chaparrones que se van tan rápido como llegaron. El ambiente suele ser fresco, durante todo el año, en las Cameron Highlands.

De Diciembre a Febrero se considera la temporada alta en Malasia, y te conviene, si vas para entonces, reservar tanto tus alojamientos como tus desplazamientos, dado que se saturan y aumentan de precio sustancialmente las plazas; sobre todo, durante las vacaciones escolares, alrededor de Nochevieja y, posteriormente, en la celebración del Año Nuevo chino. Otras fechas muy masificadas coinciden con el fin del Ramadán, y, en Julio y Agosto, dado que acuden muchos turistas desde Oriente Medio. Sin duda, la mejor época para ir a Malasia es de Marzo a Junio.

Existen vuelos directos entre los principales destinos de la Malasia continental y la Isla de Borneo (la región de Sabah o la de Sarawak). Pero hay que cogerlos con tiempo, para cazar las mejores ofertas.

Una vez estés en tierra, alquilar y conducir tu propio vehículo es sencillo (salvo por algunos núcleos urbanos), si se compara con la misma experiencia en otros países asiáticos. Las carreteras son muy buenas en Malasia.

Hay barquitos y ferris a/entre las islas de más renombre.

Malasia no es un país “superpoblado”, en comparación con sus vecinos asiáticos. Sus 30 millones de habitantes son étnicamente muy dispares (un 50% son malayos, un 24% son de origen chino, un 11% son indígenas, un 7% son indios, un 8% serían de otros orígenes), y la convivencia de sus muy distintas religiones es digna de imitación (el 61% son musulmanes, el 19% son budistas, el 9% son cristianos, el 6% son hindúes, y hay un 5% de malayos que practican otras religiones).

Con todo ello, las tradiciones musulmanas son mayoritarias en el país y han de ser respetadas. Por ejemplo, hombres y mujeres deben cubrir todo su cuerpo, como mínimo, hasta rodillas y hombros.

Si visitas islas pequeñas, lleva suficiente dinero desde el continente. No encontrarás cajeros en los archipiélagos, y en pocos lugares aceptan tarjetas de crédito o cheques.

Lleva linterna a islas y rutas por la selva (son habituales los cortes de energía); También mosquitera, y ¡cuidado con las sanguijuelas! sobre todo en zonas de bosque, tras la lluvia.

En general, respeta con escrúpulo el hábitat natural (tanto marino como terrestre) de los animales a los que quieras observar, así como su propio espacio de movimiento, sin intentar alimentarles y, ni mucho menos, tocarles.

Cuando estés en la jungla, revisa tus zapatos antes de ponértelos; No vayas a tener una visita indeseada.

Motivos para visitar Malasia

Beberte un Air Kelapa (agua de coco) en una hamaca, después de haber buceado o snorkeleado entre corales y centenares de peces de colores, tiburones de arrecife, tortugas marinas y erizos en las Islas Perhentian.

Pasar de copa de árbol a copa de árbol, sobre la inmensa vegetación del Parque Nacional Taman Negara, a través de su sistema de puentes colgantes.

Si tienes la fortuna de poder llegar a la Isla de Borneo, en Sabah, te espera la densa selva del Valle de Danum; Una caminata guiada, te devolverá a la naturaleza en estado puro, al verdor intenso, a la fauna y flora en todas sus formas, y a la sensación, extraña, emocionante, de sentirte pequeño en medio de todo ello.

En Sabah también, conocer de cerca a los últimos orangutanes, gracias a la labor del Centro de Rehabilitación de Orangutanes de Sepilok. Es un animal fascinante.

Regatear y regatear, durante un día entero, en las decenas de mercados y puestos callejeros de Kuala Lumpur, y subir, al atardecer, a las Torres Petronas, en el centro de la capital y atreverte a cruzar su Skybridge, por encima de la inmensa mayoría de los rascacielos del Mundo. Si quieres alcanzar las nubes, sigue ascendiendo hasta su última planta.

La cocina malaya, fusionada con otras raíces culinarias asiáticas y europeas, o en sí misma, es una razón de peso para visitar el país. La Laksa (sopa de pasta con coco), el Char Kway Teow (fideos fritos con con huevos, salsa de soja y chile), roti canai (pan indio) y dim sum chinos para abrir boca.

Desconectar del habitualmente bullicioso y caluroso entorno asiático, para trasladarte a un paseo relajado, entre inmensas plantaciones de té, en las Cameron Highlands. Terminar saboreando una deliciosa taza. Cerquita de allí, caminar por el distrito colonial de George Town, en Penang, declarado Patrimonio Mundial de la Unesco, será un complemento perfecto. Restaurantes y hoteles-boutique para tu regocijo.

¿E intentar llegar a la cima del Monte Kinabalu? En el Norte de Borneo, este reto de 4095m te aguarda.

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