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Conoce Perú a través de nuestras experiencias

Perú es cultura y naturaleza en estado puro

Ruinas precolombinas, misterios y lugares ocultos. Secretos que irás descubriendo a través de tu gran viaje.

Información general

Hablando de lo referente al estómago:

Aunque aquí no lo sepamos, la cocina peruana está tocando cotas tan altas como los Andes en los últimos años. Las creaciones criollas, y la fusión de sus platos tradicionales con técnicas más recientes y otras raíces culinarias, están impulsando su cultura gastronómica a un nivel sin parangón.

Si buscas algo más convencional, entra en una típica “picantería”. Te servirán manjares muy picantes, eso sí.

Yendo a otros placeres que esconde esta tierra:

Ruinas precolombinas inexpugnables al paso de los siglos, las nieves permanentes en las cumbres andinas, el parloteo de un guacamayo posado en lo alto de un árbol amazónico de más de 50 metros de altura, ciudades coloniales e incas,…

Misteriosos rituales, chamanes o católicos, la sonrisa sincera de las culturas amerindias, representada en los gestos de sus gentes, en los colores de sus trajes, en las enaguas que danzan bajo las faldas durante sus bailes ancestrales.

Perú es duna frente al mar, es playa salvaje, es tierra de geoglifos visibles sólo desde el cielo. Secretos de éste, el que era el Nuevo Mundo, que, en realidad, ya era bien Viejo.

5000 años de historia son muchos, y Perú los cuenta en sus memorias, y aparecen, transparentes o visibles para el buen observador, en su idiosincrasia, en sus genes, en su orgullo como pueblo, en los surcos y los poros del rostro de sus habitantes.

Arequipa, Cuzco. Nombres que, al pronunciarlos, nos trasladan ya a su esplendor: Titicaca, Machu Picchu… leyendas forjadas y tatuadas, desde que se tiene uso de razón, como “aquel lugar que has de visitar antes de morir”.

Antes de viajar

Si vas al altiplano o a la selva tropical de Junio a Agosto, a pesar de ser la época más masificada, también es la estación seca en esas zonas.

Un buen momento puede ser de Marzo a Mayo, o de Septiembre a Noviembre (En este caso, meses perfectos para ir a la selva).

Evita de Diciembre a Febrero, llueve mucho y algunas rutas se cierran. Si estás allí en ese periodo, siempre puedes huir a la playa para hacer sandboarding o tumbarte.

Conducir en Perú, debido al deficiente estado de muchas carreteras y lo temerario de algunos conductores locales, puede ser una mala opción.

Si haces trayectos entre los principales destinos turísticos, encontrarás autocares de buena calidad para los mismos. Pero evita los desplazamientos nocturnos (por robos). También hay trenes a/desde Cuzco, Aguas Calientes, Puno…Ambas opciones, estúdialas y resérvalas, si te es posible, con tiempo.

Tu agencia de viajes te dará la seguridad de que han elegido con cuidado a tus guías en las travesías de selva y montaña, y tus vuelos internos (sobre las líneas de Nazca, por ejemplo). Haciéndolo directamente se han dado casos ha habido algunos casos de estafa o negligencia, en este tipo de actividades.

En Perú creemos que debes ser precavido en algunos lugares, por lo que conviene dejar los objetos de valor y originales de la documentación en tu alojamiento, y sólo llevar fotocopias. Elabora bien aconsejado tu plan de viaje y tus rutas; Los servicios de una agencia fiable, en este aspecto, pueden convertirse en tu mejor aliado de viaje.

Contrata un buen seguro, tanto médico como por robo. Es importante. Por cierto ¡cuidado con el “mal de altura”! Toma medidas para intentar evitarlo.

El 45% de la población peruana es de origen indígena. 15 millones de amerindios, 52 etnias, 13 familias lingüísticas, otorgan a Perú un carácter único, basado en sus tradiciones y su legado cultural de siglos de existencia.

Si te atreves con emociones algo más duras físicamente, prepárate para la “Ruta de los Incas”; Travesía de 4 o 5 días, que, tras 43 km de subidas y bajadas entre bosques, te llevará a Intipunku, para disfrutar, desde allí, las vistas de Machu Picchu.

Motivos para visitar Perú

Sobrepasará tu imaginación… Ver el amanecer, que ya lleva ocurriendo desde hace más de 500 años, sobre las ruinas incas de Machu Picchu, desde Huayna Picchu… y, después, pegarse un chapuzón relajante, en las aguas termales de Aguas Calientes.

Llegar al centro del impresionante Lago Titicaca y respirar la cultura aymara, en el lento tejer de juncos que realizan las mujeres, para construir, trenzados poco a poco, embarcaciones, objetos de todo tipo, e, incluso, viviendas e islas completas.

Descubrir, en las misteriosas líneas de Nazca, los dibujos, geoglifos, los diseños, de animales y seres mitológicos, desde el aire.

Comprobar que la nieve puede ser rosada, en una puesta de Sol sobre los picos de Alpamayo, en la Cordillera Blanca de los Andes.

Perderte por las adoquinadas callejuelas de Cuzco, la ciudad de los Incas, mientras te guía el sonido lejano de una banda de música perseguida por decenas de escolares.

Sorpresa tras sorpresa, a la vuelta de cualquier esquina.

Guacamayos incontables, tapires, anacondas y jaguares en el Parque Nacional de Manu, selva en estado puro.

El senderista aventajado y venturoso encontrará mil y una caminatas, siguiendo el recorrido del río Urubamba, por el mítico Valle Sagrado, entre Cuzco y Machu Picchu o, en busca de desniveles de aúpa, en los 100 km del Cañón del Colca.

Acudir a alguna de las innumerables fiestas anuales de Puno, capital del folclore peruano y sus más de 300 tipos de bailes tradicionales.

Refrescarte con una Inka Kola, después de haber recibido el escupitajo de una llama andina. Estás avisado: aún puedes esquivarlo.

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