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Conoce Zimbabue a través de nuestras experiencias

Zimbabue, un país de maravillas

Zimbabue, fascinante. Zimbabue, cálida. Zimbabue, amiga.

Información general

No será raro quedar perplejo ante la inmensidad (550.000 cm3 de media, de agua fluyendo y vertiéndose indómita) de las Cataratas Victoria, en el trayecto que describe el Río Zambeze, a lo largo de la frontera entre Zimbabue y Zambia. Ese sería un comienzo natural, una primera “impresión” (término a entender en todos sus significados) que el viajero, al igual que Livingstone, boquiabierto, tendrá al llegar a la tierra de los shonas y los ndebeles. Sería un bautizo habitual, dado que es el primer destino tesoro que nos viene a la cabeza al pensar en Zimbabue, humedecido por el vapor estruendoso del agua que nos rodea implacable, cuando nos acercamos a estas gargantas.

Pero este país esconde numerosos regalos, si disponemos de tiempo.

Abierto lentamente –nuevamente- al turismo, tras años de conflictos y dificultades internas, Zimbabue y, sobre todo, su amistoso y afable pueblo nos recibirán como reyes y reinas, deseosos de agradar al visitante y de compartir los placeres y la belleza de su antiguo reino.

Si el viajero acaba una noche bailando y festejando, junto con decenas de zimbabuenses, en una reunión pungwe, al ritmo desenfrenado e hipnótico de los tambores, tampoco deberá extrañarse. En cierto modo, es normal. “¡Bienvenido, ahora sí, a Zimbabue!”

La explosión de estímulos no hizo más que comenzar.

Descubrir, en un safari guiado, a los 5 grandes mamíferos de África (elefantes, leones, leopardos, rinocerontes y búfalos) en el Parque Nacional Hwange, el mayor y con más fauna de los parques del país. O, si se le echa mucho coraje, hacerlo a pie –incluso en solitario, sin el acompañamiento de un guía-, en el Parque de Mana Pools.

Abrazar el gigantesco tronco del árbol más famoso y de mayor tamaño de Zimbabue, en la Reserva Forestal de Chirinda, o el de cualquiera de los miles de árboles msasa, que, en los sublimes atardeceres de la meseta zimbabuense, se tiñen de rojo fuego.

Comprobar el misticismo, y el por qué son Patrimonio Mundial de la Unesco, empapándote de tradición y belleza, al llegar a la antiquísima ciudad medieval de Gran Zimbabue, o a las ruinas sobrecogedoras, aunque en comparación más humildes, de Khami.

La naturaleza, en este caso, diseñó, cual arquitecta y maga, las inverosímiles formaciones rocosas del Parque Nacional Matobo, en continuo equilibrio pétreo y colosal. La Unesco no pudo más que confirmar -sí, otra vez en Zimbabue- que este monumento, considerado “hogar espiritual” para los pobladores ndebeles, también es Patrimonio de la Humanidad.

Zimbabue resurge con fuerza, y aún no ha sido invadido por el turismo. Es el momento de volar hasta Harare, y comenzar una aventura destinada sólo a los alumnos más aventajados de los antiguos exploradores.

David Livingstone fue el primer europeo en avistar las Cataratas Victoria; Sus palabras describen bien aquello que nosotros ahora tendremos el privilegio de admirar como viajeros: “Con el incesante rugido de las cataratas, como si hubieran sido vertidas por la mano del Todopoderoso, las almas deberían llenarse de devoción reverencial.”

No existe una mejor premonición ni anticipo de lo que vendrá si vas: “Zimbabue llena de devoción reverencial”.

Antes de viajar

Las Cataratas Victoria ejercen de frontera natural entre Zimbabue y Zambia. Conocerlas desde Zimbabue es mejor opción, con respecto a hacerlo desde Zambia; dada su mayor variedad de alojamientos y sus posibilidades para explorar toda la zona, partiendo de la ciudad de Victoria Falls.Contemplar la enorme caída de agua desde el punto de observación “Cataract View” es inolvidable. De abril a octubre, el sol está garantizado y la enorme caída de agua luce más intensa que nunca. 

Cuidado con la fauna alrededor de las Cataratas, en el Parque Nacional del Zambeze; En sus aguas hay cocodrilos e hipopótamos. Y no se te ocurra alimentar a los violentos babuinos.

Zimbabue, a pesar de que disfruta de uno de los mejores climas del Mundo, no es un país que sufra masificaciones turísticas en ninguna época del año, por lo que el visitante podrá deleitarse con un viaje casi siempre en solitario.

Aconsejamos desplazarse en taxi por las noches; son seguros, disponen, en su mayoría, de taxímetros, y pueden ser reservados desde el hotel.

Datos curiosos: El 61% de sus 13´7 millones de habitantes es menor de 24 años. El 82% son de la etnia shona, y el 14% son ndebeles.

Y todos ellos se reúnen constantemente alrededor de bandejas de Sadza: un puré hecho con pasta de maíz, y mezclado posteriormente con carne, salsa de tomate,… Se come con los dedos; así que recuerda lavarte bien las manos antes de sentarte. También te puedes lanzar a probar biltong (carne en salazón), gem squash (calabacín), o la trucha asada (más convencional)

El invierno en el hemisferio sur (de Julio a Septiembre) es la mejor época para divisar animales, ya que se concentran junto a las pocas fuentes de agua que hay en su “estación seca”, y, a su vez, la vegetación es menos frondosa. Sin embargo, de Noviembre a Abril, suelen producirse lluvias ligeras pero tormentas eléctricas por la tarde.

No te recomendamos hacer tratos con los cambistas de dinero callejeros. Los timos son muy frecuentes.

“Mhoro”, es “hola” en lengua shona.

Motivos para visitar Zimbabue

Dibujar con la mirada, bajo el arco iris que plasma el sol en el vapor de agua que nace de la misma, una gigantesca brecha en la tierra (de 1´7km de largo) y el río Zambeze derrumbándose sobre ella. Son las Cataratas Victoria, maravilla natural de orden mundial, precipitándose ante tus ojos, como una majestuosa cortina de agua de 110 metros de altitud. 

Múltiples opciones de aventura y adrenalina en el Parque Nacional del Zambeze: desde hacer un viaje en ultraligero o aeroplano sobre las cataratas, pasando por realizar rafting o piragüismo en las aguas del Río Zambeze (de Julio a Septiembre es el mejor momento), hasta lanzarte haciendo puenting desde una altura de vértigo asegurado.

Recorrer, a pie y sin guía, el Parque Nacional de Mana Pools, Patrimonio Mundial de la Unesco, y único parque de África -con leones- en el que se permite hacerlo. Allí, por ti mismo, podrás localizar y observar cocodrilos e hipopótamos, en las cuencas de los ríos, y cebras, elefantes y lobos pintados en constante movimiento.

Asombrarte frente al paisaje granítico, y sagrado para la cultura y tradición ndebeles, del Parque Nacional Matobo; En el que las rocas, kopjes, se suspenden y apoyan, casi mágicamente, unas sobre otras. Razones por las que este espacio sin comparación alguna es Patrimonio Mundial de la Unesco. No muy lejos, las ruinas de Khami, yacimiento arqueológico Patrimonio –también- de la Humanidad, merecen la visita, tanto por sí mismas como por su entorno natural.

La mayor ciudad medieval del África subsahariana da nombre al país: Gran Zimbabue; También Patrimonio Mundial de la Unesco, fue la capital ancestral y enigmática de un reino que se extendía por Zimbabue, Sudáfrica, Mozambique y Botsuana.

Si aterrizas en Harare, la capital del país, entre finales de Abril e inicios de Mayo, podrás asistir al Festival Internacional, musical y teatral, HIFA; Una explosión de arte y conciertos, que congrega a cantantes y grupos de renombre mundial, y se celebra anualmente durante sólo una semana.

Tomarte una cerveza nacional Zambezi -o una Castle, o una “potente” Chibuku- sentado y relajado junto al borde del suelo de una casa flotante, de las muchas que hay sobre el Lago Kariba, en la frontera norte con Zambia. Hay cocodrilos en sus aguas, lo cual impide el baño, pero no sentir que, sin duda, estás brindando en un lugar único. No cuelgues en exceso los pies.

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