¿Tienes dudas? Llámanos de lunes a viernes de 10h a 18h - +34 91 800 49 27
  • moneda Chelín tanzano
  • idioma oficial Inglés/Suajili
  • capital Dodoma
  • huso horario UTC +03:00
  • clima Tropical
  • Ver ofertas

Conoce Tanzania a través de nuestras experiencias

El tiempo se vive diferente en Tanzania

¿Preparado para la aventura?

Información general

Una semana cualquiera, en Tanzania…

La cima del Monte Kilimanjaro sobrepasa las nubes, para mostrar orgullosa su cráter cubierto de hielo glacial. Mientras, en otro cráter, en el de Ngorongoro, miles de flamencos posan sus patas sin miedo, después de volar desde el Lago Tanganica. En un bar hecho de palmas, en una playa de Zanzíbar, compartes agua de coco con tus compañeros de viaje durante la noche; Alguno se pasa al Konyagi, parecido al ron blanco. Y, al día siguiente, un masái refuerza su casa con estiércol seco, en las lindes con el Parque del Serengeti.

Es martes, eso dicen,  y una muchacha de la tribu barabaig curte la piel de una cabra para fabricarse su ropa. El miércoles, un rinoceronte negro huye por evitar problemas con un hipopótamo. Y, ese jueves, los babuinos astutamente robaron de un poblado un tarro repleto de Ugali, harina de mandioca recubierta de salsa, deliciosa para ellos.

Por la mañana, te subiste en un destartalado dalla-dalla (microbús) para salir de Daar es Salam; Como no arrancó en 2 horas, te dio tiempo a hablar con todos los demás viajeros. A las 5 de la tarde, un niño sonriente te abraza, después de mirarte durante un rato. Es en el atardecer, cuando una familia de tanzanos se envuelven en el frenesí de la danza y los ritmos Ngoma, animados por los tambores.

Rondando el mediodía, a la busca de una sombra, un grupo de hombres, en una callejuela de Stone Town, juegan al bao tradicional. Desde primera hora, una mujer dibuja con henna sobre las manos de sus hijas. A las 8 de la noche, un chimpancé empezó a aullar entre las ramas de los árboles, en la Montaña Mahale.

Fue el viernes, tal vez, cuando, en el Parque Nacional de Ruaha, un elefante se rascó con un magnífico baobab, para luego unirse a su prole junto al Río Gran Ruaha. El sábado, un muchacho sambaa empezó a leer en su casa un libro que encontró en un armario: “Los mundos de un guerrero masái – Una autobiografía”. El domingo tuviste que arreglar un buen agujero en tu mosquitera; Se rompió al sobresaltarte, al toparte con un lagarto enorme en tu habitación.

El tiempo pasa de una forma muy diferente en el Gran Valle del Rift, en las orillas del Lago Victoria, en las aguas del Océano Índico,… 

Antes de viajar

Hay hoteles de todo tipo en Tanzania; Desde el lujo extremo hasta hostales de “arrepentimiento asegurado”, campamentos en los parques, o durante las travesías de senderismo, Diseña tu plan y reserva con mucha antelación tus plazas; sobre todo en Junio y Agosto, y de Diciembre a Enero, que los hospedajes en las zonas turísticas están repletos y los precios suben. 

Atención: de Marzo a Mayo, algunos hoteles cierran, y otros, por suerte, ofertan descuentos.

Los autobuses y los trenes sufren retrasos y averías considerables (incluso de 24h o más). Si dispones de poco tiempo, quizás es el momento de solicitar los servicios de un guía-conductor de un coche o furgoneta; Conducir por ti mismo en Tanzania es tarea a descartar. Déjate asesorar por una agencia de confianza. Es posible contratar los desplazamientos, junto al apoyo de tu guía, para todo tu recorrido, incluido dentro de los parques nacionales.

Para observar la fauna, la mejor época es de Junio a Agosto; La vegetación está baja y, al ser temporada seca, los animales se concentran en las pocas fuentes de agua. 

De Marzo a Mayo, es más complejo. Los desplazamientos además se complican, porque las tormentas embarran las carreteras.

Hacer coincidir tu viaje con la masiva emigración de los ñus, sería el primer gol de tu experiencia en Tanzania.

Si quieres un plan fuera de lo habitual, aunque puede resultar aventurado (hay que estar preparado), intenta encontrar chimpancés salvajes en los Parques Nacionales de las Montañas Mahale y Gombe. Esta ruta se podría combinar bien con otra por el Lago Tanganica y un safari por el Parque Nacional de Katavi.

Llama la atención, porque varía la norma a la que estamos acostumbrados: el 74% de los tanzanos viven en zonas rurales, y sólo un 26% en ciudades. Un 35% son musulmanes y un 35% practican religiones indígenas; actúa siempre con respeto, discreción, pudor y tolerancia. La cortesía de los tanzanos es legendaria.

No habrás estado en Tanzania, si no comiste un buen plato de Ugali (masa de harina de maíz o mandioca, con salsa de carne, pescado, verduras o judías), junto con arroz y ndizi (plátano cocinado).

Quizás te llamen varias veces “mzungu” durante tu viaje. No te preocupes, significa, en suajili, “hombre blanco”. Recuerda, a todas las situaciones vivibles, posibles o impredecibles, en Tanzania, la respuesta ideal, a dar y recibir, será: “Hakuna matata” (“No hay problemas”).

La cerveza, aun siendo muy buenas la Kilimanjaro o la Safari, pocas veces estará fría. Hakuna matata.

Motivos para visitar Tanzania

Si resistes el cansancio, las incomodidades de la ruta, el mal de altura y el frío, el premio al llegar a la cumbre nevada del Kilimanjaro (5.892m), la montaña más alta de África, es inmenso. La gloria.  Verlo desde la distancia, desde sus faldas, tampoco tiene parangón.

Espiar cómo un guepardo sale como una bala tras una manada de ñus, un cocodrilo deja que un pájaro le picotee sutil los premolares, un león pelea por los restos de una cebra, contra hienas y buitres, una jirafa comparte plato -en forma de hojas de acacia- con un elefante, El Parque Nacional de Serengueti, es eso y muchísimo más.

Descubrir el mundo subacuático que esconden las costas y playas de arena blanca y cocoteros de la Isla de Zanzíbar.  Bien cerquita, en Pemba o Pangani, podrás encontrar calas solitarias.

Stone Town, en Zanzíbar, merece perderse en ella para buscar un rico Pilau (carne con arroz y especias), y, a cambio, en cada esquina, un estímulo aún más delicioso te sorprenderá. Los ritmos de los tambores Ngoma surgen de detrás de una portezuela, y decides entrar.

Observar, lento y absorto, el amanecer desde el borde del majestuoso Cráter del Ngorongoro; Y te das cuenta de que es muy difícil elegir entre la belleza de ese momento y la puesta de Sol en el Serengeti que disfrutaste y te asombró en días anteriores. Tu gran problema en estas vacaciones.

Miles de flamencos tiñen, como una tupida alfombra rosa, el Lago Magadi.

¿Sabes que se pueden realizar safaris en barca? En el Río Rufiji, en la Reserva Selous.

Un viejo dhow, con su vela hinchada por el viento y sobre el Océano Índico, te lleva de playa a playa, de cala a cala, y utilizas ese instante, precisamente porque es mágico, para recordar todo lo que has vivido en Tanzania.

¡Suscripción realizada!

Tu suscripción se ha realizado con éxito. Te enviaremos un e-mail de bienvenida en breve.