¿Tienes dudas? Llámanos de lunes a viernes de 10h a 18h - +34 91 800 49 27
  • moneda Libra egipcia
  • idioma oficial Árabe
  • capital El Cairo
  • huso horario UTC +02:00
  • clima Variable
  • Ver ofertas

Conoce Egipto a través de nuestras experiencias

Egipto es colosal

No hay libro de viajes que se precie que no deje un rincón –o incluso la portada- para el imponente contorno, fotografiado o dibujado, de las Pirámides de Egipto.

Información general

Egipto te enfrenta al reto de redescubrir sus tesoros, y hay un adjetivo que describe perfectamente a la mayor parte de ellos: “colosal”.

Por ello, te sientes pequeño; te sientes como un niño, que, con curiosidad  -ya a veces perdida-,  se pone en Egipto –antes, durante o después de su viaje allí- a investigar sobre mitología milenaria, la vida de los faraones, el enigma y el halo de misterio que envuelve a sus monumentos.

Egipto invita a jugar a ese niño; Y juegas.

¿Podrías encontrar al dios Anubis (figura humana con cabeza de chacal), entre las otras muchas deidades policromadas, pintadas hace miles de años, en las piedras calizas de El Valle de los Reyes? ¿Y a Ra, dios del Sol y creador del Mundo; a Osiris, dios de la muerte y la resurrección; a Isis, diosa de la magia y la fertilidad; a Horus, dios del cielo; a Seth, dios del caos; a Thot, dios de la sabiduría?

Vamos a intentar atravesar el tráfico loco de El Cairo, sobreviviendo al caos y a las bocinas, para recobrar la calma y descubrir, entre decenas de tesoros arqueológicos, los del faraón Tutankamón, en el Museo Egipcio de la capital. Las momias te esperan allí, fuera y dentro de sus sarcófagos, en su morada actual. Recuerda sus miradas, ya sentado, en alguno de los muchos ahwas (cafés tradicionales de la ciudad), fumando una pipa de agua (sheesha) con tus sabores favoritos.

Capta, si puedes, con tu cámara o tu propia memoria, la luz de la Luna (si está llena, es mágico) proyectada sobre las esculturas, columnas, tallas, jeroglíficos de los Templos de Luxor, de la sala hipóstila de Karnak, del Templo de Horus (en Edfú), o de Abu Simbel, durante una travesía nocturna. Encontrarte de frente con, por ejemplo, las cuatro inabarcables estatuas de Ramsés II en Abu Simbel, en plena noche, es francamente sobrecogedor.

Cata y diferencia los matices de las decenas de tipos distintos de tés egipcios que te servirán, fríos o calientes, en cualquier cafetería: té a la menta, té de karkadai (de hibisco), té de kamun (comino), de irfa (canela), de yansun (anís), sahlab (con leche)…

Hazlo con la nariz, sintiendo, en los zocos y las callejuelas  de las ciudades, los aromas a fresas, dátiles, naranjas, a la flor del taray, a los perfumes y los aceites de esencia cultivados en estas tierras desde hace siglos.

Relámete los bigotes y los dedos (allí se come con las manos –sí, nuevamente como un niño-) con el intenso sabor de los platos egipcios, potenciado por el uso infinito de especias: las “ta´amiyya” (croquetas de garbanzos, o “falafel”), los panes de pita con “shwarma” (tiras de cordero o pollo, asadas), el “kushari” (fideos, arroz, lentejas, garbanzos, cebolla, tomate y ajo), el” baba ganush” (paté de berenjena y sésamo), o, el plato nacional, el “fuul medames” (judías con aceite, ajo y zumo de limón).

Y, como todo niño quiere postre al final, un rico colofón: “besboussa” (pastel dulce).

Abre los ojos, como esos mismos platos, al posar un pez payaso su hocico sobre tus gafas de buceo, mientras chapoteas en las orillas del Mar Rojo, o, “un poquito más profundo”, al tropezar con un banco inmenso de púrpuras y dorados mújoles o con un grupo de delfines.

¿El nombre de estos juegos? “Inshallah” (“Si Dios quiere”/ “Ojalá”).

En Egipto todo ello es posible.

Antes de viajar

La temporada alta en Egipto se desarrolla de octubre a febrero; menos en la costa mediterránea, que se produce en los meses de verano, de junio a agosto.

La situación actual en Egipto aconseja comprobar en el Ministerio de Asuntos Exteriores, las últimas recomendaciones sobre el viaje al país. Además, lo más recomendables es la contratación de un viaje organizado desde tu ciudad de origen, si quieres conocer el país con ciertas garantías y seguridad. Determinadas zonas han de ser evitadas, lamentablemente y a pesar de sus enormes atractivos, y una agencia de confianza nos podrá guiar y pautar una ruta sin riesgos.

 No esperes que tu estancia sea relajada, si acudes de crucero sobre el Nilo; Hay tanto que ver, a lo largo del recorrido, que habrá poco tiempo para la calma. Aprovecha los tiempos muertos para intentar retener los nombres de los faraones y los templos, construidos en su honor, que visitarás.

Por cierto, el momento de mayor caudal en el Nilo es en Febrero, y, por ello, la mejor época para un crucero en sus aguas.

 Si tu plan se centra en las costas y el maravilloso mundo subacuático del Mar Rojo, te recomendamos que acudas con agencias de confianza y adquieras un buen seguro (ante todo si pretendes realizar inmersiones bajo el agua). Si buscas sol en invierno, éste es tu lugar. Los Aeropuertos internacionales de Hurgada y Sharm el-Sheij permiten acceder a los numerosos complejos turísticos de esta zona con un breve viaje en taxi.

Las Pirámides de Giza son las más afamadas y las que más turistas reciben, pero hay decenas de pirámides en todo el país, que podrían ser exploradas, llegado el caso, con menos multitudes: por ejemplo, la Pirámide de Bent, en Dashour. 

La visita al Museo Egipcio, en El Cairo, requiere un buen guía y unas horas; para poder aprovecharla realmente y conocer los detalles y secretos de las innumerables reliquias que se guardan y exponen en sus más de 100 salas.

 Hay 85 millones de egipcios y el 90% se consideran musulmanes; por ello, las normas de convivencia y protocolos se rigen mayoritariamente según dicha religión. El consumo de alcohol está restringido a lugares concretos, tu vestimenta debe ser discreta,…

Motivos para visitar Egipto

Las pirámides de Keops, de Kefrén y de Micerino, y la no menos fastuosa Esfinge; Maravillas de la antigüedad, testigos de los últimos 4.000 años. Serán, tal vez, el punto álgido de tu visita a Egipto, o la guinda final que pondrás al pastel.

La capital, entre café y café junto a las cúpulas plateadas y descomunales de la Mezquita de Alabastro, entre té y té bajo la luminosa Torre de El Cairo, regala encuentros con faraones, sus máscaras, momias y tumbas, en el abrumador Museo Egipcio.

Recorrer en crucero el Nilo, el alma y columna vertebral de Egipto, desde las cercanías de Luxor, el epicentro de los faraones en su máximo apogeo; poniendo los pies en tierra para sentirte continuamente diminuto en la Sala Hipóstila de Karnak y el templo de Amón, en el Ramesseum, en el Valle de los Reyes, el Valle de las Reinas, el Templo de Hatshepsut, junto a la ciudad milenaria de Tebas, o a los majestuosos pies de los Colosos de Memnon, o posteriormente, ascendiendo el Nilo hacia el Sur, a la sombra del Templo de Horus, en Edfú.

Ir de isla en isla, junto a Asuán, bañadas por un Nilo amplio y sereno en este tramo, navegando plácidamente en falúa, embarcación -tradicional egipcia- de vela triangular.

El Templo de Ramsés II y sus 4 imperiales estatuas, en Abu Simbel, mucho más al sur de Asuán, sobrepasado el trópico de Cáncer, siguiendo el Nilo, la arteria que lo une todo en Egipto, hacia sus fuentes y el Reino de Nubia.

Zambullir tu cabeza en el Mar Rojo y toparte con un pez Napoleón o con un pez Ballesta Titán; igual de impresionantes y colosales que los monumentos que conociste en tierra. Los pecios, los barcos hundidos, los acantilados de coral y arrecifes, y toda la vida marina que allí se refugia son el tesoro, oculto bajo el agua, de los antiguos faraones.

Desenmarañar jeroglíficos, en papiros milenarios, en la Biblioteca Alexandrina (Alejandría), o, sobre paredes y columnas de roca, a cada paso, en las decenas de templos faraónicos que convierten al país entero en un museo en sí mismo. Las mil divinidades y leyendas del antiguo Egipto te esperan.

¡Suscripción realizada!

Tu suscripción se ha realizado con éxito. Te enviaremos un e-mail de bienvenida en breve.